Tuno está confeccionado en terciopelo plisado color cobre, que recuerda al tono noble de la madera de las castañuelas tradicionales.
El interior, forrado en raso dorado, guarda secretos con un destello cálido, como la luz de un farol antiguo en mitad del silencio.
La joya visual la pone una puntilla antigua del siglo XIX, rescatada de una levita que formó parte del vestuario de un teatro. Adquirida en un anticuario de Londres, esta pieza textil vivió escena, aplausos y seguramente más de un suspiro detrás del telón. Hoy renace en forma de adorno, cerrando el círculo entre pasado y presente.
Las asas desmontables están hechas a partir de la estructura metálica de una gargantilla vintage, reutilizada de forma inesperada: lo que un día abrazó un cuello, hoy se convierte en el lazo perfecto para sujetar tu historia.
Tuno es eso: una elegancia rebelde, una copla en forma de bolso.








